Energía 2016-2020

El largo ciclo político de los gobiernos del matrimonio Kirchner entró en su último año. Todo parece indicar que el proceso político que desembocará en el traspaso del mando el 10 de diciembre próximo se acelera y en las próximas semanas alcanzará velocidad de crucero. El mes de abril, con las PASO de un distrito importante como la Ciudad de Buenos Aires, posiblemente despeje varias incógnitas respecto a cómo será la madre de todas las batallas que tendrá lugar  a nivel nacional a partir de agosto.

El gobierno familiar en estos 12 años se caracterizó por una gran continuidad de las políticas aplicadas y de la permanencia en sus cargos de los hombres –ministros y secretarios- que tuvieron la responsabilidad de aplicar esas políticas. El ciclo K representa más de un tercio del más extenso período de Democracia que hayamos vivido en Argentina en casi 200 años, y también abarca el 50% del tiempo en que gobernó el peronismo en ese período.

Al ser un ciclo largo y continuo, se pueden observar los resultados de las políticas públicas aplicadas en ese período sin que el Gobierno tenga la posibilidad de echarle la culpa al anterior gobierno so pena de hacer el ridículo.

12 años en energía

En el año 2014 –último año entero del gobierno K-  la producción total de petróleo  bajó un 1,5% respecto a 2013;  y la producción de gas natural disminuyó un 0,5% respecto al mismo año.  La luz se corta en Buenos Aires cuando hace mucho calor y las empresas concesionarias, Edenor y Edesur, están al borde de la quiebra por la aplicación sistemática de una incorrecta política tarifaria por parte de la Secretaría de Energía de la Nación y el Ministerio de Planificación. El Gobierno ya tiene un logro negativo que nadie se lo puede arrebatar: durante sus 12 años se produjo la mayor caída productiva en materia de hidrocarburos de toda la historia energética argentina[1]. Además –y como ello fuera poco-,  se produce en ese lapso una extraordinaria disminución del inventario de reservas comprobadas sobre todo de gas natural que denotan ineficiencia y falta de visión estratégica estatal para alentar la inversión de riesgo en nuevas exploraciones.

Un último resultado de la gestión que fenece: Argentina dejó en 2010 de ser el país energéticamente autoabastecido que fue, y en los últimos 6 años hemos importado Energía[2] por 50.000 millones de US$. Una  cifra enorme si se tiene en cuenta que nuestras reservas totales en divisas alcanzan aproximadamente a 29.000 millones de US$ y el cepo cambiario es una realidad difícilmente modificable. Un capítulo aparte es el de los astronómicos subsidios energéticos, de alrededor de 4% del PBI, que distorsionan en funcionamiento de la hacienda pública.

¿Qué hacer?

Es evidente que las cosas en materia energética no pueden ni deben seguir el curso de los acontecimientos que han seguido en los últimos 12 años.  Continuar como estamos implica poner en jaque a nuestra macroeconomía; atentar contra nuestra competitividad y hasta poner en juego nuestra calidad de vida. Decir esto me lleva a postular algo realmente fuerte: en este campo no se puede repetir el eslogan – usado por muchos candidatos light- que dice conservar lo que está bien y cambiar lo que está mal. En energía hay que cambiarlo todo porque todo, o casi todo,  lo hecho en estos 12 años está  mal hecho.

Cambiarlo todo, sin embargo, no significa adoptar la actitud irresponsable de destruir lo que está funcionando en una actitud que sería perjudicial para el conjunto social; significa, sí, cambiar el paradigma actual de decisiones por uno basado en: a) La racionalidad en las decisiones; b) la honestidad -intelectual y de la otra-  y c) las reglas de una sana economía energética. Esto de por sí implica un giro copernicano.

La racionalidad de las grandes decisiones energéticas es algo de lo que carecieron estos años: la compra de centrales nucleares a China sin estudios previos que lo justifiquen; la inexistencia de un Plan Energético Estratégico; los anuncios durante más 10 años de la construcción del Gasoducto del Noreste (GNEA); la construcción de una central nuclear Carem en Formosa; la afirmación de que Argentina es una nueva Arabia Saudita por la existencia en Neuquén de la formación de Shale Oil y Shale Gas de Vaca Muerta que  tan solo algunos ejemplos de deseos y decisiones no racionales; y sobre todo no profesionales. Por otra parte es una realidad que no necesita mayor demostración que la sistemática violación durante 12 años de la reglas de la economía aplicada al sector energético sumió al sector en la profunda crisis en la que se encuentra.

Proponer un nuevo paradigma para la toma de decisiones implica recorrer un camino distinto al clásico cuando se debate sobre Energía. En los debates clásicos siempre se discute si tiene que haber más energía renovable o no; si es conveniente o no la energía nuclear, si se deben construir centrales hidroeléctricas o eólicas; si se tiene que ahorrar energía o no, etc. En el estado actual de cosas son debates interesantes pero no conducen a nada.

Proponemos en cambio un debate más centrado en la definición de los roles del mercado y del estado en cada uno de los campos en que se divide la Energía, en las formas en que debe ser financiada la nueva inversión, en las formas en que los usuarios y consumidores deben afrontar los pagos por la energía que consumen, y también en la definición del universo de los compatriotas que deben ser subsidiados. Un debate en definitiva centrado en las formas más convenientes para el país para la explotación de dotación de recursos energéticos primarios renovables y no renovables que son finitos. En ese rico debate de ideas debe jugar un rol central la Economía de la Energía porque nadie nos regalará nada y todo deberá ser hecho con nuestro propio esfuerzo como nación.

Abril de 2015: momento para consensuar una propuesta

El grupo de Ex Secretarios de Energía ha organizado un Seminario sobre Energía[3] que se realizará en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) y que cuenta con amplio y prestigioso conjunto  de organizaciones académicas y políticas auspiciantes[4]. Este Seminario con entrada libre se realizará el próximo 8 de abril y tiene por objeto recopilar un conjunto de ideas y propuestas concretas aportadas tanto por los calificados panelistas convocados como por el público participante para elevar a los candidatos presidenciales que competirán en las próximas elecciones nacionales una PROPUESTA DE POLÍTICA DE ESTADO PARA EL ÁREA ENERGETICA con contenidos y propuestas concretas para ser aplicadas en Argentina en el período 2016-2020.

No empezamos de cero, el grupo de Ex Secretarios de Energía en los últimos 6 años ha producido numerosos documentos públicos que alertaron tempranamente sobre los graves problemas del presente con pronósticos que se cumplieron con una extraordinaria precisión. En 2014, el grupo propuso a los principales candidatos que disputarán las elecciones presidenciales en 2015 la firma de una DECLARACIÓN DE COMPROMISO, que fue firmada por Mauricio Macri, Sergio Massa, Hemes Binner, Ernesto Sanz, Margarita Stolbizer  y Julio Cobos constituyendo ello un antecedente de gran significación para afirmar que el objetivo político de adoptar una política energética común entre fuerzas políticas comprometidas con la república y la democracia, y mantenerla es posible en Argentina 2015.   

[1] Por convención aceptamos que la historia energética comienza con el descubrimiento del petróleo en Comodoro Rivadavia el 13 de diciembre de 1907 por parte del Estado nacional.

[2] Gas Natural por gasoducto desde Bolivia, Gas natural licuado por barcos metaneros, gas oil y fuel oil para la generación eléctrica.

[3] Descargar programa AQUÍ.

[4] Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, Centro de Estudios Municipales y Provinciales – CEMUPRO, Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Fundación Investigaciones Económicas y Sociales (FINES), Fundación Mediterránea, Fundación Pensar, Instituto Argentino de la Energía “General Mosconi”, Instituto de Economía Aplicada y Sociedad, Instituto de Políticas para el Sector Energético, Movimiento Productivo Argentino.

Publicado en: Actualidad, Opinión, País Energético
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