11/12/2014

Energía: la crisis se agrava con el calor y las fiestas

Por Jorge Lapeña

Publicado originalmente en Clarín, el 10/12/2014

El Jefe de Gabinete informó el 28 de noviembre que el Gobierno presentó una denuncia contra la empresa Edenor a raíz de un corte de luz que afectó a 140.000 usuarios el día jueves 27 de noviembre y ante la insuficiencia de la información dada por la empresa. Con los primeros calores, y todavía en primavera, los cortes muestran que el sistema sigue al borde del colapso, y ello nos trae el recuerdo de unas fiestas poco apacibles en 2013, con inconvenientes muy graves que se extendieron a enero de 2014. Se trata de un síntoma clásico: la demanda máxima no puede ser abastecida por el sistema eléctrico; se producen los cortes; los diarios que no dependen del Gobierno transparentan el hecho; el Gobierno hace la denuncia y mira para otro lado.

Es grotesco: el Gobierno acusa a la Empresa de no informar; pero el ENRE –organismo del Estado intervenido por el gobierno- tampoco informa: el último Informe Anual (http://www.enre.gov.ar/) sobre el funcionamiento del sector eléctrico emitido es de 2011; o sea tres años de atraso para informar cómo funciona el sector eléctrico. Esto sí que es ”no informar”.

El hecho sirve para que no olvidemos la crítica situación energética que se agrava día a día; y para señalar que por sus características constituirá un pasivo sin resolver que el Gobierno de los presidentes Kirchner transferirá al gobierno entrante en 2015.

Me interesa remarcar que el levantamiento de este “pasivo” no será postergable y su eliminación será costosa y de larga duración. El secreto para su resolución es que el próximo presidente sea consciente de esto mucho antes de ponerse la banda.

El sector energético a fines de 2014 presenta otras características muy negativas largamente anticipadas y siempre negadas por el funcionariado. Las sintetizo: la producción de petróleo y gas natural sigue declinando: según datos oficiales en el acumulado de los 10 meses del año 2014 la producción de gas natural es 0,7% inferior a la del mismo período de 2013 y la de petróleo un 1,5% menor. Las caídas con respecto al año 2012 son aún muchísimo mayores.

Conclusión: a pesar del relato, continúa la decadencia productiva.

Un dato adicional y poco conocido es que la producción de Vaca Muerta que algunos, al analizarla fuera de contexto comparativo alguno, la consideran como la gran esperanza Argentina, representa hoy solo el 2% de la producción total de hidrocarburos de Argentina.

El panorama no estaría completo si no dijéramos que la última información publicada por la Secretaría de Energía respecto a reservas comprobadas de hidrocarburos – la verdadera riqueza de un país petrolero- indica que no se ha producido en 2013 el hallazgo de nuevos yacimientos como para pensar que nuestra actual penuria puede ser modificada en el corto plazo.

Desde otro punto de vista es necesario mencionar que las importaciones energéticas, aún en recesión y con menor demanda de productos refinados, incrementan la balanza comercial negativa del sector energético por sobre la de 2013. El sector energético demanda cada vez más dólares aún con baja de los precios internacionales.

Sigue siendo particularmente alarmante, y de hecho constituye una variable totalmente fuera de control por parte del Gobierno, el crecimiento de los subsidios. Según la información publicada por ASAP a octubre de 2014, los subsidios energéticos ascienden a 106.565 millones de pesos; han crecido el 79% respecto al año anterior, un valor que supera largamente a la inflación con cualquier indicador que esta se mida.

Podemos estimar que este año el total de subsidios ascenderá a unos 125.000 millones de pesos, lo que significa al cambio oficial unos 15.000 millones de dólares, un orden de magnitud similar al déficit presupuestario total, que se financia con emisión monetaria y posiblemente sea el principal fogonero de la inflación.

Lo paradójico es que este déficit energético resulta socialmente injusto, porque subsidia a los sectores de la sociedad que no lo necesitan. Estimo que los subsidios socialmente necesarios no superarían el 20% de esa astronómica cifra que el Gobierno con ignorancia y continuidad alcanzó.

Dicho esto me interesa finalizar este artículo con una fórmula propositiva: 1) hay que hacer un cambio sustantivo de política energética; 2) la eliminación de los subsidios socialmente innecesarios mejorará el funcionamiento macroeconómico; 3) la eliminación de los subsidios y la canalización de estos fondos liberados a fines socialmente productivos nos elevará como Nación (mejoras en los campos de la infraestructura; la vivienda social; el transporte público por ferrocarriles; etc.); 4) es necesario abandonar el voluntarismo y asumir que Vaca Muerta puede ser parte de la solución pero nunca la solución integral a nuestro profundo problema energético.

Finalmente, sería fundamental que el Gobierno que fenece asuma su propia finitud y explore canales de diálogo con los que vienen: necesitamos una política de Estado y el Gobierno no lo quiere reconocer y nos perjudica a todos.

El Jefe de Gabinete informó el 28 de noviembre que el Gobierno presentó una denuncia contra la empresa Edenor a raíz de un corte de luz que afectó a 140.000 usuarios el día jueves 27 de noviembre y ante la insuficiencia de la información dada por la empresa. Con los primeros calores, y todavía en primavera, los cortes muestran que el sistema sigue al borde del colapso, y ello nos trae el recuerdo de unas fiestas poco apacibles en 2013, con inconvenientes muy graves que se extendieron a enero de 2014. Se trata de un síntoma clásico: la demanda máxima no puede ser abastecida por el sistema eléctrico; se producen los cortes; los diarios que no dependen del Gobierno transparentan el hecho; el Gobierno hace la denuncia y mira para otro lado.

Es grotesco: el Gobierno acusa a la Empresa de no informar; pero el ENRE –organismo del Estado intervenido por el gobierno- tampoco informa: el último Informe Anual (http://www.enre.gov.ar/) sobre el funcionamiento del sector eléctrico emitido es de 2011; o sea tres años de atraso para informar cómo funciona el sector eléctrico. Esto sí que es”no informar”.

El hecho sirve para que no olvidemos la crítica situación energética que se agrava día a día; y para señalar que por sus características constituirá un pasivo sin resolver que el Gobierno de los presidentes Kirchner transferirá al gobierno entrante en 2015.

Me interesa remarcar que el levantamiento de este “pasivo” no será postergable y su eliminación será costosa y de larga duración. El secreto para su resolución es que el próximo presidente sea consciente de esto mucho antes de ponerse la banda.

El sector energético a fines de 2014 presenta otras características muy negativas largamente anticipadas y siempre negadas por el funcionariado. Las sintetizo: la producción de petróleo y gas natural sigue declinando: según datos oficiales en el acumulado de los 10 meses del año 2014 la producción de gas natural es 0,7% inferior a la del mismo período de 2013 y la de petróleo un 1,5% menor. Las caídas con respecto al año 2012 son aún muchísimo mayores.

Conclusión: a pesar del relato, continúa la decadencia productiva.

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