Opinión

El “apagón del siglo”: qué hay que hacer para que no vuelva a ocurrir.

No hubo nada igual: sin antecedentes en la Argentina, abarcó varios países y fue más que la población total.

El gigantesco apagón del domingo 16 de junio, superado el shock inicial y las reacciones y comentarios de los días posteriores dejó planteadas una serie de cuestiones e interrogantes.

El Día del Padre, lluvioso y frío, nos enfrentó a un suceso no esperado, y menos pronosticado: el “apagón del siglo”. Fue una suerte que ese evento repentino haya sucedido un feriado a las 7.00 am y no un lunes laborable a las nueve de la mañana con las ciudades que se ponen en marcha. En ese caso hubiera sido una catástrofe con los bomberos y las ambulancias a full. Con sirenas, con semáforos que no funcionan, atascos de transito, bocinazos, miles de atrapados en el subte en la hora pico y otros miles en ascensores. Hubiera sido un espectáculo de película del tipo “Terremoto” o Infierno en la Torre.

¿Por qué es el “Apagón del Siglo”? Porque no hubo otro igual en Argentina en este siglo; porque fue general y no local; porque abarcó a varios países, porque la superficie del corte fue importante a nivel del cono sur del mundo, y porque la cantidad de personas afectadas fue superior al total de la población argentina. ¡El sector eléctrico argentino fue noticia planetaria!

Primera afirmación: esto fue serio, nadie se debe contentar con decir: “Fueron solo 12 horas”. Segunda afirmación: ¡Esto no nos debe volver a ocurrir!

Para que no vuelva a suceder tenemos que entender lo que pasó, y para entender lo que ocurrió debemos evitar las conjeturas de quienes opinan desde afuera; y muchas veces con una finalidad política, y mucho más en un año electoral. Es por eso que el IAE Mosconi ha pedido que haya un informe único y que sea elaborado por la Secretaría de Gobierno de Energía en tanto autoridad nacional responsable de la prestación del servicio público de electricidad de jurisdicción nacional. Ese informe público debe ser presentado en forma conjunta con la empresa Transener (en cuyas instalaciones ocurrieron los desperfectos), y por Cammesa que es el Organismo Encargado del Despacho. Creo que también de ese informe conjunto debe participar el ENRE.

El hecho tuvo algunas particularidades que quiero destacar:

1) Ocurrió en el Sistema de Transmisión de Extra Alta Tensión de la empresa monopólica Transener, la parte más confiable de todo el sistema eléctrico; la que opera con los mejores índices de calidad técnica de todo el sistema, la que concentra la mayor cantidad de experiencia de sus profesionales electricistas, finalmente una empresa económicamente sana.

2) La falla primigenia, es decir la salida de servicio de un tramo de una línea de Extra alta tensión de 500 KV, es un hecho de ocurrencia frecuente y normal. De hecho la estadística indica que por año ocurren entre 50 y 70 interrupciones de este tipo. Las razones son variadas: incendio de campos, factores climáticos varios, ramas que hacen contacto con las fases de la LEAT, etc.

3) La particularidad más notable -y aún no explicada- es por qué en un sistema que tiene interrupciones parciales normales y frecuentes, en este caso una de ellas se transformó en un apagón de escala universal en vez de haberse circunscripto el efecto de la perturbación a una pequeña zona del sistema eléctrico nacional con un corte parcial.

Es evidente que el estudio de los primeros instantes posteriores a la falla -los primeros segundos- en los cuales actuaron los automatismos diseñados para compensar la falla (desconexión automática de generación y cortes escalonados de demanda por sub frecuencia) son fundamentales para comprender lo que realmente ocurrió.

Está claro a esta altura que si esos mecanismos hubieran actuado el sistema se hubiera compensado y aislado la falla; y luego los operadores en tiempo mediato hubieran podido con decisiones expertas restablecer la normalidad del servicio. El colapso se produjo, según todo indica y lo que ha trascendido, antes de la intervención humana. Es entendible que si la falla se produjo en el sistema de transporte que vincula la CH Yacyretá con GBA se haya desconectado la CH Yacyretá, pero nos está claro porque salieron de servicio en forma simultánea las centrales nucleares y otras centrales del sistema.

Dicho lo anterior afirmo que es fundamental comprende lo que ocurrió para poder tomar acciones efectivas para evitar que este hecho poco probable pero posible se pueda repetir en el futuro. Deberíamos poder entrar en una fase más profunda de los análisis: ¿los criterios de diseño del sistema de transmisión son los adecuados o son obsoletos y deben ser revisados? ¿Hacia dónde se encamina el diseño del sistema de transmisión en los próximos 25 años? Estamos lejos todavía de esa reflexión organizada.

Creo que debe quedar claro el carácter estratégico de la empresa Transener para una prestación confiable segura y moderna de todo el sistema. Esa empresa cumple roles importantísimos que no alcanzan a ser comprendidos por los políticos puros, ni por los empresarios puros. Ni a veces por el círculo íntimo que rodea al poder. Definitivamente es algo más que un negocio; es el mercado eléctrico mismo. Es la columna vertebral de un sistema que no puede fallar.

Quizás este apagón del siglo, nuestro apagón en el siglo que hemos vivido nos debería llevar a una reflexión más profunda sobre el sistema eléctrico que necesitamos para ser lo que todos queremos: ser un gran país.

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Publicado en: Opinión, País Energético
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