Día del petróleo: momento de reflexión para la acción

El 13 de diciembre se cumplen 109 años del descubrimiento del petróleo en Comodoro Rivadavia. Ese día se produce el hecho más importante de la historia energética argentina: El Estado nacional descubre en el pozo número 3 de Comodoro Rivadavia el petróleo argentino. Ningún hecho energético posterior se parangona con la importancia de aquel.

A partir de ese hecho fundacional y transcendente se encadena una sucesión de decisiones políticas y técnicas que nos llevarán, en un largo camino de 82 años, a alcanzar en 1989 el status de país autoabastecido de energía. La historia tuvo muchos protagonistas, pero sobresalen dos de carácter estelar: el Estado nacional y la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).

Ese camino de decisiones políticas y técnicas no fue obra de la casualidad ni de un solo gobierno; sino, por el contrario, de un conjunto de decisiones tomadas por los gobiernos argentinos en ese periodo, que al margen de las diferencias políticas entre ellos conservaron un hilo conductor estratégico de crecimiento, interés nacional y progreso. Digamos de la existencia de una “política de Estado” implícita. Para conocer esta riquísima historia están dos libros fundamentales: el magistral “Petróleo y Política” (1954) de Arturo Frondizi; y el más reciente “Historia del Petróleo en Argentina” (2006) de Nicolás Gadano.

Me interesa destacar que el descubrimiento del petróleo es un hecho fundacional que se produce en la Argentina democrática que se iniciaría en 1916 con la previa sanción en 1912 de la ley de voto universal y obligatorio del Pte. Roque Sáenz Peña. En ese período previo los presidentes José Figueroa Alcorta y Sáenz Peña toman acciones fundamentales en resguardo del interés nacional, tanto en la declaración de la reserva fiscal a favor del Estado nacional de 110.000 Ha del área cercana al descubrimiento (Figueroa Alcorta, 1907) y en 2013 con la creación por parte de Roque Sáenz Peña del la Dirección General de Explotación de Petróleo de Comodoro Rivadavia, entre otras, que constituyen los pilares institucionales sobre los cuales posteriormente se crearía la empresa estatal YPF en 1922 por Decreto del presidente Hipólito Yrigoyen, y cuya puesta en marcha realizó el presidente Marcelo T. de Alvear con su emblemático presidente el coronel Enrique Mosconi en los años siguientes.

La historia energética argentina es en alguna manera la historia de la gran empresa YPF; a ella debemos el crecimiento sostenido de la actividad petrolera a lo largo y a lo ancho del país en el cual con posterioridad al descubrimiento del petróleo en 1907 se sucedieron otros hitos importantísimos: el descubrimiento del petróleo en la cuenca neuquina en 1922, en Salta en 1929, en Mendoza en 1939, y luego –protagonizado por la misma YPF– el descubrimiento del yacimiento gigante de gas natural en Loma de la Lata, que consolidaría definitivamente el desarrollo energético argentino.

Fue este último hecho el que posibilitó que pocos años después, en 1989, Argentina pudiera ponerse a la vanguardia mundial en el suministro de gas natural introduciendo el mismo en un porcentaje de penetración y sustitución altísimo en el contexto mundial, que pusieron a nuestro país en la vidriera del mundo energético. En ese año, el Balance Energético de la Secretaría de Energía indica que los (P+G), representaron el 88% de la oferta interna de Energía Primaria, y la totalidad de esa producción –por administración y contratos– fue aportada por YPF. Ello da una dimensión cabal de la centralidad de la compañía en el suministro energético argentino en todo ese período.

Han pasado 109 años del descubrimiento, y las cosas han cambiado en forma radical en los últimos cinco lustros: 1) Argentina ya no es un país autoabastecido de energía que fue y desde hace varios años nos acercamos peligrosamente y con velocidad de crucero a la penuria energética; 2) Argentina dejó de invertir en exploración de hidrocarburos; 3) como consecuencia directa de lo anterior, el país dejó de descubrir nuevos yacimientos; 4) como consecuencia de los dos puntos anteriores, la Argentina petrolera es cada vez menos competitiva.

La novedad de época es que a diferencia de los que ocurría con “la política de Estado” implícita que Argentina aplicó desde 1907 hasta bien entrado el siglo 21, ahora la energía ya no es una ventaja competitiva genuina de nuestro país, y forma parte de un costo de la ineficiencia estructural del mismo. El “barril criollo” y el “Plan Gas” son rémoras que deben ser erradicadas por el bien de todos. Lo paradójico es que con barril criollo y todo, la producción petrolera sigue bajando en 2016.

La segunda novedad de época es la aparición con más fuerza que nunca antes en nuestro país de una corporación petrolera compacta que se expresa menos por los empresarios petroleros que por gobernadores y sindicalistas vinculados a la actividad. Ese conjunto variopinto defiende al barril criollo y al plan gas, y tiene como rehenes a los consumidores. La corporación, al igual que nosotros, festeja el aniversario del descubrimiento del petróleo de 1907, pero tengo la impresión de que no se da cuenta que están bailando en la cubierta del Titanic frente a Terranova. ¿Por qué digo esto? porque el mundo inició un camino de no retorno de descarbonización de la energía y ello afectará sin dudas a la actividad petrolera mundial.

 

 8 de diciembre de 2016

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Publicado en: Opinión, País Energético
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